15 DE OCTUBRE DE 2026
• Entre el asfalto y la montaña, relatan sus experiencias a 50 años de trayectoria de la institución.
• La llegada de nuevas generaciones mantiene viva la historia del organismo: Héctor Linares Bocanegra.
TOLUCA, Estado de México.– Las historias de las y los paramédicos del Servicio de Urgencias del Estado de México (SUEM), quienes durante 50 años han auxiliado a la población mexiquense, reflejan vocación, amor por el servicio, esfuerzo y aprendizaje.
Héctor Linares Bocanegra, médico de esta institución perteneciente al Gobierno del Estado de México, recuerda que su creación se remonta a 1976, a raíz de un accidente ocurrido en la curva de Río Hondito, acontecimiento que expuso la importancia de disponer de un servicio con capacidad para atender siniestros carreteros durante todo el año, las 24 horas del día.

Para Héctor, la historia del SUEM rinde frutos, pues la pasión por esta labor se transmite a los nuevos integrantes: “yo lo veo así, como lo comparo, como si fuera una flor que poco a poco va, va abriendo y esa flor, va a soltar otras pequeñitas que van a caer al piso y van a empezar a florecer. En ese aspecto lo digo, porque hay compañeros que sus hijos han entrado ya aquí y están laborando ya como una nueva generación”.
Quienes hoy reciben la experiencia de sus compañeros se incorporan a una labor que exige preparación constante, fortaleza emocional y disposición para actuar ante situaciones que pueden cambiar la vida de una persona en cuestión de segundos.
Raymundo Espíndola Ortega, paramédico del SUEM, muestra cómo una vocación puede nacer del ejemplo. Su padre fue su referente para acercarse, desde temprana edad, al servicio de emergencias como voluntario. A los 23 años se integró oficialmente al SUEM y convirtió esta labor en una elección de vida.
Híjole, no sé si suene trillado o romántico, pero yo siento que nací para esto. La verdad es que eso se siente. Siempre le he dicho a mi hija que nunca he venido a trabajar, me pagan por hacer lo que amo y pocas personas tenemos el privilegio de poder decir eso
afirmó el paramédico.
Sin embargo, confesó que amar esta labor no significa ignorar sus riesgos, pues cada emergencia plantea circunstancias distintas que, en ocasiones, ponen en peligro la integridad de quienes acuden a ayudar. Desde su experiencia y con su hija siempre en mente, sabe que detrás de cada integrante del servicio hay padres, madres, parejas, hijas, hijos y amigos que comparten la incertidumbre de su profesión.
Al mirar el camino recorrido, el Titular del SUEM, Telémaco Martínez de la Cuadra, reconoce que el ejemplo de quienes iniciaron esta labor ha sido determinante para quienes hoy forman parte de la institución. Por ello, dedica un mensaje a los veteranos que, con su trabajo y experiencia, sentaron las bases de una vocación compartida:
Es un ejemplo muy valioso, es un ejemplo de vida y nosotros también estamos abocados con esa misión de vida. Pero si no hubiera sido por ustedes, no estaríamos la mayoría aquí, porque esa vocación, ese llamado pocas veces se puede continuar si no tenemos los ejemplos que se necesitan y a todos ustedes, muchísimas gracias por ese gran ejemplo
expresó.
Cincuenta años de historia reúnen experiencias distintas: los primeros esfuerzos, los aprendizajes obtenidos en cada emergencia, las pérdidas que permanecen en la memoria y la incorporación de mujeres y hombres que han encontrado en el SUEM una manera de servir a la sociedad mexiquense
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